El 22 de julio la NSF comprometió 380 millones de dólares para una red nacional de laboratorios en la nube programables con IA, con biología en la lista. Dos semanas después, Ginkgo Bioworks, que opera lo que presenta como el laboratorio autónomo más grande del mundo, reportó ingresos 48% abajo. La plata pública pagó el ciclo de diseñar y testear en el mismo trimestre en que los clientes privados dejaron de pagarlo, y un fallo federal movió la decisión de BIOSECURE del Pentágono a la OMB.